miércoles, 27 de julio de 2011
Darisabel Texidor Guadalupe / Para Primera Hora
Guayama. Hay personas que dicen que la juventud está perdida, pero un grupo de 200 estudiantes de varios residenciales públicos de la Isla demostraron lo contrario: que existen jóvenes con deseos de superación y aportar a una mejor calidad de vida
Los participantes del programa Faro de Esperanza de los Centros Sor Isolina Ferré (CSIF) celebraron en el centro de convenciones de Guayama su actividad cumbre, en la que fueron reconocidos junto con sus familias luego de culminar el proceso de capacitación de la escuela de prevención y liderazgo.
Para el joven de 18 años Luiriel Torres, la experiencia en el programa le ha gustado tanto que éste es su segundo año. El joven, vecino del residencial Villa del Parque de Juana Díaz, mencionó que la experiencia ha sido maravillosa.
“He aprendido sobre liderazgo, a ser responsable, ser más sociable”, dijo Torres, quien comenzará estudios en enfermería.
Además, destacó que vivir en un residencial no lo hace peor o menos persona que los demás e invitó a los que tienen esos pensamientos a que vivan en un residencial para que conozcan que allí “vive gente buena con deseos de progresar”.
Igualmente, la adolescente Paola Díaz, del residencial Los Rosales de Ponce, comentó que el programa le dio la oportunidad de conocerse mejor, de aprender y de poder aportar sus conocimientos a otras personas que la necesiten dentro y fuera de su comunidad.
“Esto ha sido inolvidable, aprendimos mucho y queremos que continúe el proyecto”, destacó la jovencita, quien añadió que le interesa seguir en el programa, que es subvencionado por la Administración de Vivienda Pública.
Por su parte, Heriberto Martínez, gerente del proyecto, expresó su alegría al ver el fruto del arduo trabajo realizado.
“Nos llena ver que aportamos un granito de arena a que una comunidad tenga una mejor calidad de vida”, indicó Martínez.
Éste señaló que Faro de Esperanza provee servicios y actividades de prevención mediante las estrategias de educación, capacitación de líderes juveniles, crecimiento y desarrollo familiar, así como deporte, recreación, bellas artes y otros. Explicó que en un año han beneficiado a 2,060 personas de residenciales públicos de los pueblos de Ponce, Juana Díaz, Guayama, Salinas y Cayey.
Igualmente, Sister Rosita Bauzá, quien por años se ha dedicado a recopilar la historia de los centros, expresó que la misión siempre ha sido transformar vidas, revitalizar comunidades y que cada residente sea una mejor persona.
“Queremos llegar a más personas y ayudar a mejorar las relaciones entre familias y en la sociedad”, manifestó Bauzá.
Asimismo, les comentó a los jóvenes que cada uno tiene un don especial para ayudar a otros a hacer el bien.
Durante la actividad se otorgó un reconocimiento especial a Sister Margarita Rivera, quien con mucho entusiasmo agradeció el momento y hasta cantó una canción escrita por ella para los CSIF.
Los participantes, sus familias y los líderes recibieron charlas de orientación ofrecidas por profesionales, presentaron varias piezas musicales en las que demostraron sus talentos y luego de la entrega de reconocimientos por sus logros celebraron con la música del cantante Sie7e.
Fuente:
http://www.primerahora.com/centrossorisolinagraduaa200jovenes-529531.html

